10/7/11

el gato naranja - noticiero poético para américa latina - zinética, sección de crítica de cine

el gato naranja
literatura  poética  zinética  crítica



LOS COLORES DE LA MONTAÑA

A la memoria de Luis Alberto Álvarez,
Hernando Salcedo Silva, Jorge Silva y el “mono”Jaime Osorio.

Por JUAN DIEGO VELASQUEZ

Siempre los accidentes, el azar o los errores cambian concepciones o enseñan nuevos fenómenos o eventos. Aconteció que fui a ver en familia LOS COLORES DE LA MONTAÑA  por fortuna no tenía subtítulos en inglés, o sea, que no había unos caracteres que mancharan y  distrajeran los elementos que componen el plano o el cuadro. Porque el leer o evitar el subtitulo, hace que la mirada no vea todo lo constituye la ESENCIA del lenguaje cinematográfico: La imagen ( fotografía, espacio, actores, utilería, cambio de lente, movimientos de cámara, cortes de plano, montaje... etc.) tomada al nivel del arte pictórico o fotográfico. Superado lo anterior, empecé a ver la fotografía, sin profundidad de campo. No lo podía creer, los elementos de primer plano se veían nítidos mientras que en la profundidad aparecían borrosos. Esto a veces se utiliza como estilo, pero nunca en la totalidad de una película y mucho menos sin el apoyo del manejo de la lente u objetivo. Pensé también que las gafas no servían ya o que mi miopía estaba ya en aumento. Pero... ¡¡¡NO!!! .
EN POCAS PALABRAS, pagué por ver una película supuestamente  en su majestuosidad y no  me pagaron por ver una exhibición mediocre, en una sala donde el 80% estaba vacía y los espectadores peleaban por la silla, por aquello de los asientos numerados y segundo, me he vuelto cobarde en esos espacios donde reina la vigilancia privada. (En otros tiempos hubiera gritado ¡¡¡ FOCO!!!), Para no indisponer a mis hermanos y sobrinas, y no ser sacado como loco, me quede como Mercancía dentro de otro espectáculo netamente comercial, solo con el aroma fétido de esos menjurjes venenosos que llaman (gaseosa) y esas críspetas acarameladas que dan trabajo a los Odontólogos. Y esto si lo digo con rigor científico.

Para escribir este artículo, ameritaba verlo por segunda vez y se deduce que ni gratis volvería a un teatro de centros comerciales. Quedaba el recurso de conseguir una copia en DVD (Disco de Video Digital). Lo Conseguí y para mi satisfacción... (misterio).

Totalmente sorprendido y agradecido he quedado al ver LOS COLORES DE LA MONTAÑA, para ser una Opera Prima de largometraje, llenaba mis pretensiones de lo que es para mí el buen cine: ARTE.






Comenzaré comparando el estilo de Carlos César Arbeláez, con una escultura del Famoso y popularizado Auguste Rodin: “El pensador”, un hombre desnudo,  sentado, a escala natural, apoya su codo en la pierna y la mano sostiene la cabeza, y por su actitud, su gesto es inconfundible: este hombre, medita... ¿En qué? ¿Está preocupado? ¿Esta dormitando? Etc... Las preguntas son las propias de un gran Arte, la que a una primera mirada  es atraída por la belleza, por la cualidad intrínseca de la estética, y una vez que estamos en sus manos, toda gran obra sé complejiza, aquello que nos atrae y hechiza, empieza a hablarnos, a cuestionarnos, a enfrentarnos con nosotros mismos. Y este es el deleite, el verdadero placer, el gustar de las cosas creadas por artistas, que aciertan a dar una comunión del pensamiento en su plenitud. La escultura de Rodin, es equilibrada, es anatómica (Las de Miguel Ángel, parecen a su lado Barrocas), sus líneas son fluidas, su desnudez la visten nuestros ojos, nuestra mirada se maquilla en ella cual espejo. Rodin, recrea lo clásico, retoma lo figurativo, apuntala lo concreto y lo real, y con ello la piedra nunca se ha visto tan acariciada, tan ennoblecida, tan perpetuada y tan amalgamada a la silueta humana, son Sombras Multi-dimensionales.





Veamos: de manera elemental consiste en tener algo que decir y como decirlo y en este filme se da a manos y pupilas limpias. Para comenzar: mi pequeño televisor, se convirtió en un gigante MONITOR. Los colores se vieron limpios, saturados de contrastes, la fotografía adquirió la dimensión de la profundidad de campo y el SONIDO (ahí está el misterio...), lo percibía tal cual. Ya con ello, cada segmento de plano se acoplaba al otro con una artesanía envidiable, una sencillez larvada en la complejidad y una narración donde fondo y forma, se amalgamaban para mostrarnos un retazo de nuestra vida y nuestro entorno.

Quiéralo o no, uno siempre esta dispuesto a comparar, por ello se me vinieron a la memoria  películas sobre infantes: El Espíritu de la Colmena, Secretos del Corazón”; ambas españolas, donde la primera lo aborda desde el lado Femenino y la segunda desde el punto de vista masculino. Los Colores... lleva el esguince Coral, niños y niñas en un medio geográfico, definido con una precisión antropológica, sociológica e histórica. Corregimiento, vereda y hogar (casa-finca). Lo que la circunscribe en nuestra configuración netamente colombiana y políticamente Universal (la guerra y la violencia).




“LA PATRIA ES LA INFANCIA DEL HOMBRE”, es la sentencia que resume y glorifica nuestra película en cuestión. Carlos César Arbeláez, elige dejarnos la ciudad en OFF, es su primer gran acierto, el “fuera de campo” somos la mayoría: Los  espectadores, la mejor manera de mostrar el caos de las ciudades colombianas está magistralmente narrado en este filme, como un abrebocas para ir configurando nuestra memoria visual como País.

La película comienza con un niño corriendo en busca de un amigo para jugar: su felicidad es natural, y termina en un camión huyendo: su tristeza y abandono va impuesta por factores ajenos a él. En este lapso de tiempo, César Arbeláez extrae lo nutricio para mostrar las vidas de seres que simplemente desean vivir, producto de su trabajo y del suelo de su patria que los vio parir, seres de una montaña, donde aun tienen la dignidad, puesto que el conflicto por la tierra apenas asoma el aliento exterminador del dragón: El fuego, la violencia, la guerra. Y estos seres que  describe con su PUESTA EN ESCENA también y con un profesionalismo, que asusta por sus  propuestas, nunca he visto tanto naturalismo y sicología documental, como al dramatizar la familia central de nuestro relato:  Un padre,(Ernesto) que se siente dueño de su terruño, un padre donde su intención es la felicidad que avizora en un cristianismo mesiánico y protector... pero... El poder del estado y quienes lo manejan y usufructúan, se van acercando para expoliarlo, con la estrategia que hemos visto hasta nuestros días. Sin panfletos y sin el discurso teórico político, se puede ver en el filme una lección  de Historia con objetividad, narrada con unos personajes creíbles y con unas actuaciones, que hacen sonrojar a la mayoría de los largometrajes en el país. Aquí están seleccionados los momentos  con  la complejidad que desborda la sicología humana, los gestos tan precisos como reales, los diálogos y expresiones y su dramaturgia deberían ser estudiados, por los que se interesen en el cine que nos humaniza  y que nos da elementos para debatir, pensar, conocer y a su vez divertir, o sea, todo aquello que es inherente al buen uso de los códigos o medios que da el lenguaje cinematográfico no aquel mediático al que estamos acostumbrados y que desde antemano sus intenciones son la fama y el dinero: el cliché, la burda copia hollywoodense o el egolatrismo a usanza que los hace incomprensibles, ajenos, desvinculados de lo objetivo y real, en una palabra metafísicos en sentido peyorativo.  Con esta película se puede sentar cátedra de elección de estilo y configuración de información dentro del plano. Parece un tapiz tejido con simetría y sentido, que no será para ser pisado, sino colgado de la pared, para ser observado, meditado y degustado por su belleza.






Usando el recurso de la voz de fondo  (en OFF) y el encuadre, la película avanza con una continuidad pasmosa. Podemos hacer un plano de la vereda, sabemos donde está la cancha de fútbol, la escuela, los vecinos y todo sin SOBRESALTOS, el montaje alterno y lineal, nunca es frenético, está narrado desde el modo de vivir  del campesino, (recuerdo con nostalgia “El árbol de los Zuecos) porque el “tempo” en ellos trascurre así. Miriam y Ernesto, tienen problemas como cualquier pareja de campo, pero en ellos esto se ve intensificado por los movimientos de los “elementos armados” (guerrilla, paramilitares y ejército), el decidir irse o  abandonar la tierra o tomar partido, son para estos protagonistas, las preguntas que se hacen en la totalidad  del territorio colombiano, la mayoría de nuestros campesinos que aún no han perdido su terruño, que aman la tierra. Por eso desde las Grandes Ciudades, debemos preocuparmos por nuestra SEGURIDAD ALIMENTARIA  y por la forma desarraigada y miserable que llegan a las urbes a engrosar los cinturones de miseria, bajo la tutela de un Estado demagógico e indiferente, las elipsis (uno de los recursos más importantes del cine) porque es lo que le da finitud o límite a lo narrado, son tan sutiles, tan bien logradas, que no se ven baches, no crean confusiones narrativas, sólo que son  el remo que hace avanzar la barca a buen PLANO.  Algunas de las acciones son morosas pero llenas de tensión, como  en el ajedrez, vale más la amenaza, que entrar en la batalla- casi todas en donde está el rescate del balón y en ellas también explora César Arbeláez hasta el máximo esta acción o trama: Coral, tres niños, pero dos generaciones, el mayorcito, aquel que su hermano mayor esta en la guerrilla y es el ejemplo que tiene para continuar su vida, puesto que sus caminos se le cierran ,"poca luz" (la inocencia, el ser humano genético por naturaleza, exento de racismo y nuestro protagonista, (Manuel) y aquí matiza esta sicología infantil, inocente y perversa. Por segunda vez  vi la película con un público, citadino, convocado por la alcaldía en el teatro LIDO, esta vez con copia y subtítulos en INGLES, no me salvé de nuestra dependencia de los productores dueños de la película, que a JUAN PABLO TAMAYO, el Productor General (solo le dieron una copia con estas atribuciones) y en ella es obvio en la traducción se pierde lo mágico y hermoso de estos niños, como es su estilo COLOQUIAL, con sus giros, y expresiones, que nuestros espectadores desbordaban hasta la risa, al comprender la picardía, temores y conversaciones de estos niños.

Niños que simplemente recorren el paraíso del Antiguo Testamento: el aire, las frutas, los animales, las montañas, el cielo, el silencio, la quebrada y su cancha de fútbol. Y esta cancha de juego, es el verdadero color de la montaña, EL VERDE, la clorofila, la esperanza,  la lúdica y la VIDA-vida.

Y es precisamente este lugar, que podríamos llamar sagrado y lúdico, donde con un contrapicado, uno solo, un plano desde arriba, diez niños en círculo, (ritual), degustan un balón  nuevo, pero… este lugar ya está” maldito” su configuración geográfica es apta para los helicópteros contra-guerrilla, el Estado hace su presencia, indisponiendo a la población, esos ruidos ya hacen mella en Manuel, de noche en su casa en los caminos donde se arrodilla y se tapa los oídos , un mundo que no le permite rescatar un balón ( objeto, éste que como todos los demás atrezzos,  o utilería, están bien seleccionados, para darle cuerpo y narrativa sustancial a la película: Sombreros, motos, carros azules y rojos, ruanas que entran en la esquina de un cuadro y es señal o motivo de paranoia, caja de colores, muñecos de doña Miriam, balas de diferentes calibres de Julián, cuaderno de apuntes donde Carlos Cesar Arbeláez , deja veladamente su homenaje por la imagen en movimiento, etc.) por estar sus campos, su grama, el lugar que debe pisar dignamente un hombre, sembrado de MINAS. Niños  y adultos, animales y balones, cercados por una Guerra, que en el fondo es la lucha POR LA TIERRA, pero más de los terratenientes y burgueses, que han creado y manipulado ejércitos legales e ilegales.



Y volviendo a la Ciudad, ese personaje (profesora) que con su candidez no comprende el mundo al que llega, llena de buenas intenciones, como sus predecesoras, encarna esa impotencia del lado bueno y progresista, en ella se plasma el derrumbe de un caserío, donde las relaciones de amistad y cariño, van quedando como las casas abandonadas, agrietadas, llorosas, fantasmales.

Manuel, va quedando en su faceta de madurar a la fuerza, Su padre el Valiente, se esconde cual niño indefenso tras una baladí cortina de tela en el baño. De ahí las fuerzas oscuras por no obtener su colaboración los sacan y ajustician. Un mundo incomprensible para todos aquellos que nacieron para vivir en PAZ.

NOTA. Al principio cuando hable de (misterio) es que la copia no tenía banda sonora incidental. Lo cual me alegro, por ver la capacidad narrativa de su montaje y puesta en escena, tan verosímil. Pero también lo que en realidad tiene es muy poca, una guitarra en pequeños segundos y se acentúa más al final, un poco de  música  guasca o carrilera y el afamado “los caminos de la vida” en género vallenato. Digo esto porque al mostrarla sin la banda unos productores, les dijeron que la película no necesitaba. Y buena también por el actor HERNAN MENDEZ (ERNESTO), por hacer una interpretación tan sobria, lejos de los excesos de otros largometrajes ( la espantosa, donde interpreta al Secuestrado Araújo).

Los colores de la montaña  Director: Carlos César Arbeláez   Intérpretes: Hernán  Méndez Alonso ,  Hernán  Ocampo ,  Norberto  Sánchez , Genaro Aristizábal ,  Natalia  Cuéllar. Producida por EL BUS PRODUCCIONES de Medelín, Colombia y RCN Cine. Con la Producción general de JUAN PABLO TAMAYO 2011.


       JUAN DIEGO VELASQUEZ ROMERO

Es un crítico de la vieja guardia, creció con el cine Antioqueño, los cineclubes y el boom de las películas sobre Medellín que conquistaron el mundo interesando a todos en su realidad. Pero no neonadaista, como le llamaron algunos recientemente para condenarlo. Velásquez Romero hace parte del comité editorial de el gato naranja - noticiero poético para América latina y de su sección sobre crítica y poética en el cine, zinética.

En nuestras nuevas entradas vea la obra de VIANEY.


En la sección ZINETICA,  JUAN DIEGO VELASQUEZ escribe sobre la más exitosa película colombiana en 2011 LOS COLORES DE LA MONTAÑA Dirigida por CARLOS CESAR ARBELAEZ.

Agradecemos al poeta EGOR MARDONES por contactarnos con ALEXIS FIGUEROA y a él por permitirnos la publicación de la selección  "Penquista" como la llama Egor de VIRGENES DEL SOL INN CABARET. Alexis Figueroa Recibió el Premio CASA DE LAS AMERICAS   en 1986. La selección publicada fue enviada por el Poeta directamente como colaboración especial para el gato naranja.



Desde el  7 de julio en Armenia, Quindío el pintor CESAR ALVARÁN,  expone en la Plazoleta del Cementerio de la ciudad de Armenia, (Quindío) su serie QUE SALGA EL MAL.





Nacido en la Dorada Caldas, Maestro en Artes plásticas egresado de la Universidad de Caldas, CESAR ALVARAN se ha caracterizado por plasmar en su obra apartes de nuestra violencia política en Colombia, en un claro rechazo de la injusticia social.


el gato naranja - noticiero poético para américa latina

Director:  Rafael Urrea Soto. Comité editorial: Mauricio Trujillo, Andrés Quintero, Carlos Calle Archila,  Jaime Eduardo Jaramillo, Carlos Mario Uribe,  Edgar Gonzalez, Juan Diego Velásquez, Víctor Gaviria, Raúl González, John Henry Orozco, Héctor Jaime Carvajal, León Darío Gil, Fernando Cuartas, Carolina Escobar, Uises Giraldo y Mario Armando Valencia. Participan desde Buenos Aries (Argentina)  el poeta Juan Gómez  y desde Sidney (Australia) Carlos Cuéllar. 


Contactos:
movielab_cdcine@hotmail.com  Otros enlaces: www.traficodemiedo.blogspot.com
e-mail:movielab_cdcine@hotmail.com 

Publicado por PRENSAMOVIELAB / Encuéntrenos en Twítter como ZINETICA
    

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2011

1 comentario:

  1. Señores de Zinética: Articulos como éste, hacen falta, pues los medios periodísticos,no permiten amplitud de reflexión y hasta una revista impresa y especializada como KINETOSCOPIO, también cae en una camisa de fuerza. La buena prensa de crítica cinemátografica, estaba en Cali(OJO AL CINE) o en Perú(HABLEMOS DE CINE,de Isacc León Frías) o en la TUTORA de todas (cuadernos de cine, Godard, Truffaut, etc...) saludamos esta sección.

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