11/1/11

RAFAEL URREA - PAIS DE CINTAS ROJAS - el gato naranja - noticiero poético para américa latina - summa de poesía contemporánea








Portada. Obra gráfica de FERNANDO FERNANDEZ. Plumillas 2004 
                                                                                  Diseño de portada Jessica Zambrano.

PAIS DE CINTAS ROJAS

DE LA VIDA DEL AMOR Y DE LA MUERTE
Por Jaime Eduardo Jaramillo 
En un país de cintas rojas

Siempre, con mi mejor amigo,
voy a pasear para conocer la canción de la avenida.

Cuando los autos pronuncian su lenguaje de latas y carbón
una mujer rompe el paisaje y se acerca con su color anaranjado.

Verán ustedes.  

¡Mi profesión es la de agredir el lienzo
para que salga un poco de color!

No disfruto de la compañía  de fáciles paisajes azul cielo
me producen tanta tristeza que no la puedo disimular.

De todas maneras quiero llevarte al país lejano,
donde te mirarás a tu antiguo espejo,
quedarás atrapado en tu reloj.

Tengo un poco de color 
para regar en las paredes prohibidas
inventar que lidero una guerra inconclusa,
también ser tu amigo.

...rememos al país de las cintas rojas...

                               Rafael Urrea Soto




“País de cintas rojas”, de Rafael Urrea Soto, constituye un lancinante testimonio, dolorosamente bello –escrito con sangre, pero también con esperanza,- de una circunstancia colectiva en donde el crimen es oficio cotidiano; la injusticia, ocurrencia de todos los días; el miedo y la incertidumbre, circunstancias familiares. Las Furias, esta vez con rostro humano, se pasean a sus anchas, como seres vengadores y atrabilarios, para asolar sin misericordia un país sufrido y devastado.

Este texto, no es sólo una simple acumulación de poemas, sino que posee una estructura convincente, meditada. Se halla escrito con una dicción poética más decantada y madura, dotado de una estructura y un ritmo más personales que obras anteriores del autor. Se halla visitado por imágenes poéticas perdurables, para refigurar una tragedia colectiva que, a fuerza de repetirse cotidianamente, parece esfumarse en las imágenes instantáneas del noticiero televisivo, o en la penumbra del asustado comentario. El arte, la poesía, la palabra (¡siempre la palabra!), acuden para gestar una memoria necesaria que se enfrente a la impunidad y el olvido. Así, Rafael Urrea es capaz de crear belleza del horror. ¿No ha sido siempre éste uno de los cometidos del arte, testigo e intérprete de todos los excesos y desvaríos del ser humano?
La tragedia de las violencias colombianas, que como las cabezas de la hidra mitológica, parecen renovarse incesantemente, nos recuerdan el gran drama de Esquilo, La Orestiada. En esta estremecedora tragedia, Las Furias “sin rostro humano”, buscan desatar la destrucción en el país, “nunca hartas de la sangre de esta raza”. A cada nuevo crimen –escribía el gran trágico- afila el destino en la piedra de otro nuevo crimen”. Como en Colombia, como en País de cintas rojas es la muy antigua ley del Talión, “ojo por ojo, diente por diente.”

El cine y la poesía se constituyen en dos actividades artísticas esencialmente definitorias de nuestro autor. En País de cintas rojas,  estas dos pasiones del creador, que constituyen también dos formas de sensibilidad, percepción y recreación de la realidad, se presentan en forma complementaria e interfecundante. Poesía visual y auditiva, País de cintas rojas nos conduce en una áspera travesía por un infierno, ¡ay!, demasiado cercano y contemporáneo, en una geografía y una atmósfera ominosas, cenicientas, sombrías. Pobladas de seres moralmente contrahechos, de verdugos de sus hermanos, de malhechores orgullosos de sus tropelías sin nombre. De alguno de estos verdugos escribe el poeta, para que el lector, a su vez, pueda refigurar, como en un cine negro, estas descripciones líricas:

Y viene a la ciudad
donde el brillo de la calle
es un astro derrotado
un haz se percibe en el vidrio
la muerte ronda.”

El creador evoca imágenes vividas, citadinas, infaustas, por desgracia muy comunes en nuestro país, dese hace muchas décadas:

“Se va el cadáver por el río,
su nombre escapa a la memoria.”

Y como un presagio y una oscura confirmación de tantos atropellos, desórdenes e injusticias, otra vez en convincentes imágenes visuales, escribe:

“El ala de la mariposa se detiene
(…) Animales y plantas se mueven bajo una capa seca.”

Visiones, pero también ruidos, como en una secuencia cinematográfica, invaden algunas de estas páginas:

“Hay en las noches un sonido de llantas de carros
sobre el piso mojado, un río de aguasangre
se mueve como un reptil buscando salida.”

Pero Rafael Urrea, para continuar con las evocaciones de la mitología griega (que nos regala arquetipos perdurables, propios también para dar cuenta de nuestra vida contemporánea), no es Casandra. Su libro, es cierto, nos habla del espanto y el horror, de la violencia sin nombre, pero también aletea en él, la esperanza. Aparece en estas duras páginas, como no, la muerte, en muy diversas y horripilantes expresiones. Pero también entra en escena la vida, la testaruda, la empecinada vida. Como en el poema de Miguel Hernández, en este denso universo lírico nos golpena al unísono, las heridas de la muerte, del amor y de la vida. Así el poeta exclama:

“Cúrala, sana con amor a la muerte
préstale el más fino aroma
dale el hijo más tierno
la flor azul de la mañana.”

Siempre hay quienes se resisten a la indignidad, la violencia, la complicidad:

“Ya estamos cansados
algo se mueve al fondo
alrededor también.”

Los muertos, también pueden ser una fuente de inspiración para quienes los sobreviven, puede constituirse así, en semilla de vida. En este sentido, Rafael Urrea evoca a su coterráneo, al poeta y periodista Orlando Sierra. Vilmente asesinado por decir la verdad, sus verdades ineludibles y valientes, como lo hacían los vates antiguos, o los profetas bíblicos:

“Hoy en el país de la inconciencia
no te escucharán,
ni lo que digas
ni lo que pienses
(…) No te escucharán
No te hagas matar por eso.”

Pero también resisten los vivos, aquellos y aquellas que no quieren claudicar, ni hundirse en el silencio cómplice:

“La mujer es multitud, es lo único que nos queda
(…) La mujer es multitud
en sus manos crece la libertad.”

En épocas anteriores se abusó en Colombia y en todo el continente, de la poesía política, militante, “comprometida”. Con frecuencia la imagen era sustituida por el epíteto y el testimonio literario por el insulto. Muchas veces el relato de hechos escuetos, sustituyó la refiguración poética de la realidad. Estos excesos pudieron generar una reacción igualmente unilateral. Así, para poetas recientes la poesía no debe ocuparse de esas facetas sombrías del ser humano. Pero la violencia y el atropello, el genocidio y la mentira, han sido constantes del devenir de nuestra especie, como lo han sido, igualmente, la aspiración religiosa, o las distintas expresiones del amor. Angeles caídos, hombres y mujeres nos debatimos en el claroscuro de nuestra humana condición.

La palabra poética es por definición, omnicomprensiva. En este texto, el autor recrea una faceta triste y dolorida de nuestra patria, de nuestras gentes, sin incurrir en la manida poesía de pancarta, o en la consigna partidista. “País de cintas rojas” constituye un estremecedor testimonio lírico de una circunstancia funesta, de personajes aciagos y de sucesos siniestros que, por desgracia, han hecho parte y lo continúan haciendo, de nuestra vida cotidiana.


JAIME EDUARDO JARAMILLO Manizales, Caldas. Doctor en Sociologia y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense De Madrid. Profesor titular emérito, de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido Director del Departamento de Ciencias Humanas y e investigador del Centro de estudios sociales la Universidad Nacional de Colombia. Autor de Tipologías polares, sociedad tradicional y campesinado.1987 ESTADO, SOCIEDAD Y CAMPESINOS 1988 AMERICA LATINA MODERNIDAD Y POSMODERNIDAD 1996 Coautor de COLONIZACION COCA Y GUERRILLA 1989. CULTURA MEDIOS Y SOCIEDAD 1998  “CULTURA, IDENTIDADES Y SABERES FRONTERIZOS”: MEMORIAS DEL CONGRESO INTERNACIONAL NUEVOS PARADIGMAS TRANSDISCIPLINARIOS EN LAS CIENCIAS HUMANAS.” Jaime Eduardo Jaramillo Jiménez (compilador) Otros autores: Juanita Barreto Gama, Ramiro Delgado Salazar, María Elvia Domínguez, Ángela María Estrada Mesa, Alberto G. Flórez Malagón, Andrés García Becerra, Alejandro Jaramillo Hoyos, Jaime Eduardo Jaramillo Jiménez, Myriam Jimeno, Martha López Castaño, Fabio López de la Roche, Fortunato Mallimacci, Jesús Martín-Barbero, Aurora Morcillo, Mauricio Pardo, Rebeca Puche Navarro, Jaime Ramos Arenas, Andrés Salcedo, Fabián Sanabria, Yalile Sánchez & Rita Laura Segato.  Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2005

Cultura, política y modernidad. Gabriel Restrepo, Jaime Eduardo Jaramillo & Luz Gabriela Arango (editores)Otros autores: Hans Ulrich Gumbrecht, Nelly Richard, Carlos Monsiváis, Margarita Garrido, Ute Seydel, Gabriel Restrepo, Santiago Restrepo, Zandra Pedraza Gómez, Arcadio Díaz Quiñones, Gilberto Loaiza Cano, María Cristina Rojas de Ferro, Myriam Jimeno, Jorge Iván Bonilla & María Eugenia García Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 1998. UNIVERSIDAD POLITICA Y CULTURA – La rectoría de Gerardo Molina. 2007





PAIS DE CINTAS ROJAS


POEMAS DE 

RAFAEL URREA SOTO

 Una poética sobre la guerra. 


"Nad"  y  "E" en 16 mm.


                                         Para Nadie "El Tóxico"
                                         Para Juan Carlos Navarrete


Yo iba a buscar tu casa en la cima de la montaña blanca, 
eras aficionada a salir, a mirar hacia donde otros tienen miedo, 
esperaba  que la música cambiara las cosas 
y el músico se tragó a pedazos la guitarra.

Desde entonces a tu casa le llamo “Tráfico”, 
un lugar donde llegan las líneas invisibles, 
por el que pasan todos los hombres y nadie los vuelve a ver. 
¡Pido a los extraviados! ¡Saquen su lengua de una vez! 
quiero verles la marca que has dejado en sus palabras.

En la primera foto una escena de guerra, 
un niño saltaba sobre un sólo pie,  
pude ver su reflejo en las vitrinas.

La muchacha del barrio se fue con los paras, 
el día de su muerte, una flor violeta le creció entre las manos.

Y ellos esculcan el pasado confunden a la gente con sus armas, 
aquí, una escena de  muerte, 
los desplazados caminan sin saber dónde llegarán. 

El hospital arrastra sus gasas, 
puede atropellar al señor del abrigo negro, 
en la estación suena una triste tonada.

Boletín: 13 jóvenes entre los catorce y diez y nueve años, 
murieron ayer en una masacre perpetrada en una esquina 
del barrio señora María, la masacre no tiene culpables, 
sólo muertos…

A la par la esquina es un hueco lleno de mujeres que gritan 
“agua para mi cubo”, en la noche todo está medio dislocado,
 la gente  corre a esconderse.

Los solitarios gritan para adentro, se hacen señas con las manos 
untadas de barro, de tierra, de parafina, de gusanos, de frío, 
la ciudad es una orquesta desconectada.

Ven y mira, son viejas fotos que te dicen algunas mentiras, 
de la desaparición de alguno que ya ni siquiera pertenece a los recuerdos.

Todo huele como el armario de la abuela, 
un poco de alcanfor, una gota de agua florida en su mesa de noche.

Esta carta sabe al amor, tu piel siente como estalla el paisaje, 
suenan las selvas, los hombres apagan las cenizas, 
apareces entre el humo que arde en mis ojos.

Nombre: N.N.  Desconocido ¿Qué importa la foto del lugar donde le enterraron?

Mira, mi país ha inventado una Masacre 
en blanco y negro.


Del libro PAIS DE CINTAS ROJAS, RAFAEL URREA SOTO. Editorial el gato naranja, Publicaciones editorial Universidad de Caldas 2004



Tu cara de lluvia reciente

                                      
                                            "Lo que se queda quieto caerá,
                                             pero lo que se mueve permanecerá, 
                                             para siempre." 
                           
                                                         BASAVANA

Todo está quieto
no queda nada
todo en silencio
como se esperaba
el rostro muerto
la lluvia reciente.

Prefiero los muertos ajenos
de los nuestros muchos caen,

Hace tiempo o quizás ayer.

Se decía, ¡Alguien dijo! ¡Aún se dice!
Que "El pueblo unido
jamás será vencido."

Y los muertos
 ¡cárgatelos!




La mujer es multitud

Aquí el humo de los valles que desaparecen
aguijones de fuego caen sin cesar,
se cubren, se descubren.

Un halo de color brilla sobre las cabezas
de las pequeñas, las inocentes ríen,
también deben llorar.

Yo canto por las que entre la selva lloran.

Los ríos ven pasar procesiones de hombres
que llevan en la espalda su miseria.

¡La mujer es multitud!
es lo único que nos queda
las madres crían a los niños,
sus pechos secos.

Vienen a caminar por sus hijos perdidos
su lamento ya se conoce.

La mujer es multitud
en sus manos crece la libertad.




Y en este nuevo siglo


Vivir es estar de revuelta
resistiendo el embate de las balas,
el miedo nos gobierna.

Y hay quienes van a la guerra 
vuelven cargados de sonrisas 
las de los muertos, 
las de los cadáveres 
regados en extensos salones 
dhospitales e iglesias. 

En este nuevo siglo todo se revuelve, 
cabe en la moledora cualquier objeto o territorio. 

Armas invisibles hacen vomitar el ganado 
en los campos el arroz no crece.  


Crack, crack


Si camina como errado
atraviesa la avenida
vuelve al túnel

Ya no le oirán renegando 
porque llueve mucho. 

Se hace tarde  
el aire pesa
la música suena fuerte
no soporta la calle. 

¿Quien quiere salir?


  

Plumillas de Fernando Fernández


El cielo rojo de los campos quemados

Sobre un campo sin fin
acumulados como chatarra humeante
reposan los restos de los muertos.

Acumulados rostros de hierro
cansados y frágiles rostros
de los malechores.

¡Exterminadores del lustro!

Aquí gritan "el arte"
se agachan todos.

La mujer lanza fuego por la boca
el encantador de serpientes
serpentea en su avena de tanques de guerra.

El dictador con su boquita
aún untada del ponqué de la fiesta
celebra con un himno destemplado
cómo ha caído el último
en la boca de fuego.

Hoy voy a hacerlos notar 
a los asesinos de todos los días,
escapa como un ladronzuelo el poema.


No vendrán nunca más

Vinieron por los hombres,
después por los ancianos,
más tarde pasaron por las reses y las gallinas.

Volvieron por la cosecha de maiz
y algunas niñas para sus oficios.

Pasaron un sábado y se llevaron a las mujeres
mataron a algunas delante de sus niños, 
quemaron el rancho.

Y en dos han partido sus cráneos,
desorbitado sus ojos. 

Los restantes viajaron a las grandes ciudades,
en donde el hombre, hambre,
le da de comer tierra a los niños,
pega de zapato a los adolescentes.

Hombres y mujeres corren encendidos
regando su fuego entre la selva.

Cuando caen ya no queda nada de sus rostros. 
El otro día se abre cuando caen
como una garganta roja.


El gesto detenido

                    Para Nadie, el Tóxico.


Ya vienen con sus rostros mudos
los muchachos de la estampida
todos puestos en fila
como una colección de niños tristes
¿Y quién los ha matado?


Siempre vienen aquí 
señoras con un rostro amarillo
impreso en las fotografías 
a pesar de sus pies confundidos 
no les queda más que una ventanita abierta 
desde donde les gritarán:
¡Están confundidas en el fondo del cuadro!

Todos salieron un día a correr por las avenidas
con unas largas cintas rojas
que decían el gesto de un país


y  las cintas eran viento y el dolor era el viento que llamaba
-Cúrala, sana con amor a la muerte,
préstale el más fino aroma
la flor azul de la mañana.

Para que te confundas con la lluvia del lunes
lávate con la noticia matinal
recuerda que ya vienen los niños
a cobrar su parte.



Canción

Así como en el tiempo 
de los campos regados de flores
no entiendo
se va la voz y el trino 
el ala de la mariposa se detiene.

Y vas buscando una respuesta 
una respuesta al dolor que nos confunde.

Ya amanece en los cementerios vacíos,
no quedan enterradores 
ni madera de ataúdes.

Así como en el tiempo
de los campos regados de flores
no entiendo

Se va el cadáver por el río,
su nombre escapa a la memoria…

Y vas camino a casa
ya  no te quedan ganas.

¡Vive como el árbol que espera
a ser tu morada final!




Biografía de mercurio

Zona tórrida
señal uno:
Una tropa infinita lanza fuego

Señal dos:
Se reserva el estado de las víctimas.

Un hombre común canta frente a la tragedia:
Me extraña que existas
y  aún extermines así a mis hermanos.

Estoy  escribiendo la historia
de una tierra nueva,
Mercurio en zona tórrida
ya han desaparecido suficientes. 


Traigan el altavoz


(...) emencia. Por eso los otros, los silenciados por siempre, deben escuchar estos cantos y ver esas banderas que se alzan presurosas anunciando: Hay otro sol.

Los hongos radioactivos no son un invento nuevo y ya estamos cansados del apocalipsis. Han traído la mordaza, siempre la mordaza y la gasa negra en los ojos. Mientras tanto niños huérfanos lloran  en su largo viaje entre las estériles ciudades que no les dan sino su frío. La calle es una boca torcida que afila contra nosotros sus magníficos dientes. 

No nos quedan calles, entonces ¿qué hacemos? vamos a escondernos del alcanfor. Afuera la calle inundada de hombres cucaracha, mitad animal, mitad fósil. ¡Alisten sus antenas hermanos!  apenas comienza la quema de basura, levanta la voz, no los pierdas,  ojo cayó otro,  sabe a triste noche este atardecer, bien,  despídete  con un ...



La campana no cesa de sonar

El río de sangre crece hasta el cielo
el círculo está quieto
esas mariposas grises
no vuelan hacia nosotros
las tristezas quietas no se quedarán.

No se quedarán y seguirá el desfile
de rostros demacrados
y tú esperarás detrás de la cortina
desde donde acusas con rabia,
¡ Que pase el desfile del horror !

No va a pasar,
y entran en tu cabeza
como hierros encendidos
cada vez más campanas.

Es el día del eterno banquete
las larvas tienen lo suyo.

Ya  pasará
el sol,
vas a estar ahí
todavía,
esperando.


Abril otra vez

Adentro de las tabernas
los muchachos de menta
cantan una tonada feliz.

A los que ya murieron
¿quien escuchó su última palabra?
¿Quién la escuchó?

Anuncio a siete vientos:

Vamos a hacer sonar
esos astros feroces
que disparan a la frente
como si fueran las siete flautas
de pan.




La chaqueta de mi amigo

                               En memoria de  nuestro poeta, amigo 
                               y como el mismo se llamara
                                "Deprontosaurio": Juan Carlos Navarrete   
                                            
Esta es la historia del fusilado 
trae el aliento de sus últimas luchas.

Corre a la estación
ve a despedirlo
él se irá y no volverá.

Ve con tu rostro
recién lavado
mírate antes
a tu espejo cruel.

Recuerda
el final es consuelo de cobardes.

Y si eres un ángel, 
cuando mueras regresa,
pon la pólvora en orden.
Escapa.


Retrato del ciego


Me fugo sobre el dedo partido
cubierto de pétalos negros
cuento los cirios, salen moscas.

Un niño
dientes amarillos
mastica una flor púrpura.

Se mueven las palabras
se han roto los ojos

Y voy por el sendero
del pájaro de noche
la cabeza abierta en dos
y el sonido de la ciudad estallando los vidrios de los autos.

Rememos al país de las cintas rojas.



Entra la letra



Un hombre alargado
sale del fondo
de una boca.
      
La letra
se pinta de frente      
en el muro
de la verdad
donde son castigados
fusilados
los inocentes.      

Con tinta de muerte 
se escribe la historia    
en los muros blancos.  



Y fueron atraídos a las redes

Este es el mensaje que dejó el señor Mo 
al lado de las escamas del pescado en los días de subienda.

Aparecía una enantadora de hombres
entonando canciones que no conocimos 
en su bolsa de hilo llevaba los encantamientos 
su voz se mezclaba con el sonido del agua.

Cuando terminaba la subienda
los pescadores tocaban un ritmo triste 
recordando a los extraviados.

Aparecen en campos vacíos
los atraídos por estas frescas palabras 
a la mayoria de ellos les falta la lengua. 



Caen encendidos


Pueden decirse muchas cosas,
el amor, la muerte.

Cuantas veces te grito
asi se desangra mi hermano
Cuantas veces murmuro 
caen encendidos, caen encendidos.

Vas a decir, cuidado,
el aire es un habitante peligroso

la luz, más.

Se renueva, se renueva
y canta al ritmo de bombas y metrallas
se renueva, se renueva.



Una banda negra 
en primera página


El que reparte los períodicos

vocea en la calle:

No! Las noticias no puede gritarlas

son su reserva.


Es más fuerte que el último folletín de la noche.

Camina en silencio 
sabe que esas palabras
no vendrán nunca más.



El cuarto  


Las sábanas

el agua de vidrio, el viento frío.



Llegó la tarde con su sol encerrado

llegó el aliento y la piel

flotando sobre el aroma.

Los ojos se embriagaron, el metal de los días 
corrió líquido entre los dedos.

Bajaron de improviso minutos de muerte
el musgo de carne crecido en las heridas.


Cada cual se ahogó sin pensarlo
en el cuarto sobrante.




Dado 

Mientras gira ves a un niño sentado entre los puntos 
juega el niño con el hilo, con una granada.

Hay en las noches un sonido de llantas de carros
sobre el piso mojado, un río de agua sangre 
se mueve como un reptil buscando salida.

Señores. Digo ejemplo de la época fallida:
Todas.


Todavía cruzan los cielos motores incendiados

como hormigas corren entre el humo, el que
nubla los lugares donde se suponen los limites.


Cruza el niño quemado con napalm

el que perdió sus ojos

el que mira el horizonte
como sin mirar.

Cruza el niño del fúsil
y el caído también
y  todos ríen.


¡Hay un cielo rojo

que nos pertenece!


Biografía de Mercurio


Zona tórrida señal uno: Una tropa infinita lanza fuego 
Señal dos: Se reserva el estado de las victimas. 

Un hombre común canta frente a la tragedia: 
Me extraña que existas y aún extermines así a mis hermanos.

Estoy escribiendo la historia
de una tierra nueva.

Mercurio en zona tórrida 
ya han desaparecido suficientes.
  



Todas las noches

Se apagaron las lámparas  de mercurio

las mujeres corrían ataviadas con ropas negras,
eran hordas de llanto y queja como una fabrica 
de ojos cerrados que nunca duerme.

Se apagó el desfile militar

los aviones del norte también se apagaron
se interrumpieron las ondas hertzianas
-No está al otro lado-

Alto.


En silencio

escuchamos las detonaciones.

La ciudad se lamenta
de sus barrios en ruinas
después de la hora de las bombas.
Esta obra es larga para los temerarios
¿Cuánta pólvora hay?
¿Cómo envenenas la época?

No es tarde en los suburbios
ni en el centro, ni en el club
¿Qué vas a ver hoy?

Y los ciudadanos sin nombre
dejan su reflejo en las construcciones
de cristales y plásticos, y no escuchan
que todas las noches se renuevan
para degollar al que canta como un niño. 


Del libro PAIS DE CINTAS ROJAS.  RAFAEL URREA SOTO / EDITORIAL el gato naranja, Centro Editorial Universidad de Caldas. 2004

el gato naranja
noticiero poético para américa latina

Director:  Rafael Urrea Soto. Comité editorial: Jaime Eduardo Jaramillo, Víctor Gaviria, Mauricio Trujillo,  Andrés Quintero, Juan Diego Velásquez Romero, Jandey Marcel Solviyerte,  Carlos Calle ArchilaCarlos Mario Uribe,  Edgar GonzalezRaúl González, Héctor Jaime Carvajal, León Darío Gil, William Aguirre, Fernando Cuartas, Ulises Giraldo y Mario Armando Valencia. Participan desde Buenos Aries (Argentina)  el poeta Juan Gómez, desde La Paz Bolivia Carlos Idrobo, desde Nueva York Julio David Gonzalez y desde Sidney (Australia) Carlos Cuéllar. Agradecimiento especial en Nueva York a Gabriel Jaime Caro GAJAKA.


contactos:
hispanavista@gmail.com



Publicado por HISPANAVISTA 
el gato naranja - noticiero poético para américa latina 
Seccion zinética Edición Especial Septiembre de 2016



JAIME EDUARDO JARAMILLO sobre PAIS DE CINTAS ROJASel gato naranja - noticiero poético para américa latina - summa de poesía contemporánea



PAIS DE CINTAS ROJAS
De la muerte, del amor y de la vida.

Por JAIME EDUARDO JARAMILLO



Portada. Obra gráfica de FERNANDO FERNANDEZ. Plumillas 2004 
                                                                                  Diseño de portada Jessica Zambrano.

“País de cintas rojas”, de Rafael Urrea Soto, constituye un lancinante testimonio, dolorosamente bello –escrito con sangre, pero también con esperanza,- de una circunstancia colectiva en donde el crimen es oficio cotidiano; la injusticia, ocurrencia de todos los días; el miedo y la incertidumbre, circunstancias familiares. Las Furias, esta vez con rostro humano, se pasean a sus anchas, como seres vengadores y atrabilarios, para asolar sin misericordia un país sufrido y devastado.

Este texto, no es sólo una simple acumulación de poemas, sino que posee una estructura convincente, meditada. Se halla escrito con una dicción poética más decantada y madura, dotado de una estructura y un ritmo más personales que obras anteriores del autor. Se halla visitado por imágenes poéticas perdurables, para refigurar una tragedia colectiva que, a fuerza de repetirse cotidianamente, parece esfumarse en las imágenes instantáneas del noticiero televisivo, o en la penumbra del asustado comentario. El arte, la poesía, la palabra (¡siempre la palabra!), acuden para gestar una memoria necesaria que se enfrente a la impunidad y el olvido. Así, Rafael Urrea es capaz de crear belleza del horror. ¿No ha sido siempre éste uno de los cometidos del arte, testigo e intérprete de todos los excesos y desvaríos del ser humano?
La tragedia de las violencias colombianas, que como las cabezas de la hidra mitológica, parecen renovarse incesantemente, nos recuerdan el gran drama de Esquilo, La Orestiada. En esta estremecedora tragedia, Las Furias “sin rostro humano”, buscan desatar la destrucción en el país, “nunca hartas de la sangre de esta raza”. A cada nuevo crimen –escribía el gran trágico- afila el destino en la piedra de otro nuevo crimen”. Como en Colombia, como en País de cintas rojas es la muy antigua ley del Talión, “ojo por ojo, diente por diente.”

El cine y la poesía se constituyen en dos actividades artísticas esencialmente definitorias de nuestro autor. En País de cintas rojas,  estas dos pasiones del creador, que constituyen también dos formas de sensibilidad, percepción y recreación de la realidad, se presentan en forma complementaria e interfecundante. Poesía visual y auditiva, País de cintas rojas nos conduce en una áspera travesía por un infierno, ¡ay!, demasiado cercano y contemporáneo, en una geografía y una atmósfera ominosas, cenicientas, sombrías. Pobladas de seres moralmente contrahechos, de verdugos de sus hermanos, de malhechores orgullosos de sus tropelías sin nombre. De alguno de estos verdugos escribe el poeta, para que el lector, a su vez, pueda refigurar, como en un cine negro, estas descripciones líricas:

Y viene a la ciudad
donde el brillo de la calle
es un astro derrotado
un haz se percibe en el vidrio
la muerte ronda.”

El creador evoca imágenes vividas, citadinas, infaustas, por desgracia muy comunes en nuestro país, dese hace muchas décadas:

“Se va el cadáver por el río,
su nombre escapa a la memoria.”

Y como un presagio y una oscura confirmación de tantos atropellos, desórdenes e injusticias, otra vez en convincentes imágenes visuales, escribe:

“El ala de la mariposa se detiene
(…) Animales y plantas se mueven bajo una capa seca.”

Visiones, pero también ruidos, como en una secuencia cinematográfica, invaden algunas de estas páginas:

“Hay en las noches un sonido de llantas de carros
sobre el piso mojado, un río de aguasangre
se mueve como un reptil buscando salida.”

Pero Rafael Urrea, para continuar con las evocaciones de la mitología griega (que nos regala arquetipos perdurables, propios también para dar cuenta de nuestra vida contemporánea), no es Casandra. Su libro, es cierto, nos habla del espanto y el horror, de la violencia sin nombre, pero también aletea en él, la esperanza. Aparece en estas duras páginas, como no, la muerte, en muy diversas y horripilantes expresiones. Pero también entra en escena la vida, la testaruda, la empecinada vida. Como en el poema de Miguel Hernández, en este denso universo lírico nos golpena al unísono, las heridas de la muerte, del amor y de la vida. Así el poeta exclama:

“Cúrala, sana con amor a la muerte
préstale el más fino aroma
dale el hijo más tierno
la flor azul de la mañana.”

Siempre hay quienes se resisten a la indignidad, la violencia, la complicidad:

“Ya estamos cansados
algo se mueve al fondo
alrededor también.”

Los muertos, también pueden ser una fuente de inspiración para quienes los sobreviven, puede constituirse así, en semilla de vida. En este sentido, Rafael Urrea evoca a su coterráneo, al poeta y periodista Orlando Sierra. Vilmente asesinado por decir la verdad, sus verdades ineludibles y valientes, como lo hacían los vates antiguos, o los profetas bíblicos:

“Hoy en el país de la inconciencia
no te escucharán,
ni lo que digas
ni lo que pienses
(…) No te escucharán
No te hagas matar por eso.”

Pero también resisten los vivos, aquellos y aquellas que no quieren claudicar, ni hundirse en el silencio cómplice:

“La mujer es multitud, es lo único que nos queda
(…) La mujer es multitud
en sus manos crece la libertad.”

En épocas anteriores se abusó en Colombia y en todo el continente, de la poesía política, militante, “comprometida”. Con frecuencia la imagen era sustituida por el epíteto y el testimonio literario por el insulto. Muchas veces el relato de hechos escuetos, sustituyó la refiguración poética de la realidad. Estos excesos pudieron generar una reacción igualmente unilateral. Así, para poetas recientes la poesía no debe ocuparse de esas facetas sombrías del ser humano. Pero la violencia y el atropello, el genocidio y la mentira, han sido constantes del devenir de nuestra especie, como lo han sido, igualmente, la aspiración religiosa, o las distintas expresiones del amor. Angeles caídos, hombres y mujeres nos debatimos en el claroscuro de nuestra humana condición.

La palabra poética es por definición, omnicomprensiva. En este texto, el autor recrea una faceta triste y dolorida de nuestra patria, de nuestras gentes, sin incurrir en la manida poesía de pancarta, o en la consigna partidista. “País de cintas rojas” constituye un estremecedor testimonio lírico de una circunstancia funesta, de personajes aciagos y de sucesos siniestros que, por desgracia, han hecho parte y lo continúan haciendo, de nuestra vida cotidiana.


JAIME EDUARDO JARAMILLO Manizales, Caldas. Doctor en Sociologia y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense De Madrid. Profesor titular emérito, de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido Director del Departamento de Ciencias Humanas y e investigador del Centro de estudios sociales la Universidad Nacional de Colombia. Autor de Tipologías polares, sociedad tradicional y campesinado.1987 ESTADO, SOCIEDAD Y CAMPESINOS 1988 AMERICA LATINA MODERNIDAD Y POSMODERNIDAD 1996 Coautor de COLONIZACION COCA Y GUERRILLA 1989. CULTURA MEDIOS Y SOCIEDAD 1998  “CULTURA, IDENTIDADES Y SABERES FRONTERIZOS”: MEMORIAS DEL CONGRESO INTERNACIONAL NUEVOS PARADIGMAS TRANSDISCIPLINARIOS EN LAS CIENCIAS HUMANAS.” Jaime Eduardo Jaramillo Jiménez (compilador) Otros autores: Juanita Barreto Gama, Ramiro Delgado Salazar, María Elvia Domínguez, Ángela María Estrada Mesa, Alberto G. Flórez Malagón, Andrés García Becerra, Alejandro Jaramillo Hoyos, Jaime Eduardo Jaramillo Jiménez, Myriam Jimeno, Martha López Castaño, Fabio López de la Roche, Fortunato Mallimacci, Jesús Martín-Barbero, Aurora Morcillo, Mauricio Pardo, Rebeca Puche Navarro, Jaime Ramos Arenas, Andrés Salcedo, Fabián Sanabria, Yalile Sánchez & Rita Laura Segato.  Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2005

Cultura, política y modernidad. Gabriel Restrepo, Jaime Eduardo Jaramillo & Luz Gabriela Arango (editores)Otros autores: Hans Ulrich Gumbrecht, Nelly Richard, Carlos Monsiváis, Margarita Garrido, Ute Seydel, Gabriel Restrepo, Santiago Restrepo, Zandra Pedraza Gómez, Arcadio Díaz Quiñones, Gilberto Loaiza Cano, María Cristina Rojas de Ferro, Myriam Jimeno, Jorge Iván Bonilla & María Eugenia García Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 1998. UNIVERSIDAD POLITICA Y CULTURA – La rectoría de Gerardo Molina. 2007




Publicado por REVISTA DE POESIA el gato naranja - summa de poesía contemporánea -
Julio 28 de 2012  Reedición  de la entrada (Nueva época. Nro. 2 Enero - Febrero 2011.)  


La revista de poesía el gato naranja fue fundada en 1992





el gato naranja

noticiero poético para américa latina

Director:  Rafael Urrea Soto
Comité editorial : Mauricio Trujillo,  Andrés Quintero, Víctor Gaviria, Juan Diego Velásquez Romero, Jandey Marcel Solviyerte,  Carlos Calle Archila,  Jaime Eduardo Jaramillo, Carlos Mario Uribe,  Edgar Gonzalez QuinteroRaúl González, John Henry Orozco, Héctor Jaime Carvajal, León Darío Gil, Fernando Cuartas, Ulises Giraldo y Mario Armando Valencia

Participan desde Buenos Aries (Argentina)  el poeta Juan Gómez, desde La Paz Bolivia Carlos Idrobo y desde Sidney (Australia) Carlos Cuéllar.


contactos:
movielab_cdcine@hotmail.com  

Publicado por PRENSAMOVIELAB / Encuéntrenos en Twítter como ZINETICA

Sección zinética


Edición  Junio - Julio  de 2012


el gato naranja  y la sección zinética, 

realizan ediciones especiales en la sección  de blogs de la web 

RED DE PRODUCTORES AUDIOVISUALES DE IBEROAMERICA.

 

Contáctanos en cdcineproducciones@gmail.com  /  cdcine@yahoo.com  / movielab_cdcine@hotmail.com 


el gato naranja es una publicación de 
movielab cdcine
2012


10/1/11

el gato naranja - nueva época - summa de poesía contemporánea


LA DESPEDIDA DE HANS EPP

-       SOBRE "EL MERCADER DE LAS CUATRO ESTACIONES" 
DE RAINER WERNER FASSBINDER




FOTOGRAMA DE LA PELICULA "EL MERCADER DE LAS CUATRO ESTACIONES" 
DE RAINER W. FASSBINDER-1971

Hans Epp, mercader de las cuatro estaciones. 
De pie, al lado de su carreta de frutas,  
ofrece con gracia sus peras a un vecindario. 

En la soledad de las calles, su voz se oye como una vibrante canción. 
¡Peras frescas! ¡Peras frescas!

Pero el mundo va cada vez vez más lento señor Epp.
Irmgard su esposa, lleva adentro un ángel, en sus ojos habita un misterio,
unos demonios ojos grises y una melancolía, que es amor en caos.

Epp ebrio de amor, un ramo de rosas en sus manos,
las rojas esencias del rechazo. Una melancolía, una tristeza.
Su diosa es un fantasma. Mariele Kusemund. 

Ya en su casa, se encuentra el rostro de Irmgard, que él ve como una flor marchita.

Y pasa las noches con sus amigos  entre copas y monólogos en "El Cisne". 

Sale a caminar y recuerda su pasado. Su amor de siempre que le desprecia Igual que su familia. 
Su vida es ir arrastrando una carreta.

Hans Epp vuelve cada día de la guerra, de noche, después de prestar su servicio a los uniformes,
vive enfermo de amor.

Y ahora es una canción nueva, la que lleva cada mercader contratado, 
uno ofrece ciruelas, otro tomates, el vecindario es como un teatrillo,  
los mercaderes parecen pregonar melódicas canciones. 

Irmgard y Hans Epp intentan con uno y otro empleado dar un vuelco a su destino,
Irmgard triste esposa, amarga y bella, desea más y ama a todos, siempre está al acecho,
tiene una mirada que sabe lo que quiere, que alucina, se sale de su brillo, 
es la mirada que detiene el tiempo. El único tiempo que te queda Hans.

Y hoy Hans ha programado especialmente esta despedida, donde se ahoga en el licor y en el llanto inconsolable de Irmgard. - la mujer que te ama y te odia -. Un trago más otro y otro, se agota el tiempo.

O dime ¿porqué esta alma común, habría de imitar la muerte del poeta de los 18?

Aparece  Mariele, sostiene sobre su brazo derecho un ramo de rosas, 
Irmgard la ve de pie al lado de un negro monumento en el cementerio y afirma sin pasión: 
 "El gran amor de Hans."

Ahora Harry que es Hans desde antes de todo, es el que juega con tu hija 
heredará las miradas furtivas y de extraños ojos grises. 


¡Ok!


Contesta seguro.

Tal vez Hans está celebrando. Levanta su copa nuevamente.

“No se puede, fue todo culpa mía(”…)

¡Qué idiota fui” (…)

“Yo sólo quería tomar nota de sus datos, nada más que eso”.


El amor es tan triste, como entrar a una vieja casa, 
decorada en amarillo papel de pared.


RAFAEL URREA SOTO 

Del libro ZINETICA Intervenciones literarias sobre películas clásicas.


3/1/11

el gato naranja - summa de poesía contemporánea

 

DELIRIO PARA GIULLIETA DE LOS ESPIRITUS E INTERVENCION FANTASMAGORICA 

SOBRE UNA PELICULA DE  FEDERICO FELLINI

 

 


FOTOGRAMA DE "GIULLIETTA DE LOS ESPIRITUS" DIRIGIDA POR FEDERICO FELLINI.



Aislado del mundo fui a la función de 12 meridiano al Camilo Torres, el teatro perfectamente vacío, en la gran pantalla te vi por primera vez Giullietta, ese momento maravilloso de cuando eres subida en una canastilla de fuego rojo, vestida como un ángel, tus cabellos rubios caen graciosamente en bucles sobre tus hombros y los monjes te susurran sus jaculatorias con el don del teatro. En tu ascenso al cielo, justo en el momento en que tu padre con su atuendo judío y su larga barba blanca entra al escenario y te saca después de interrumpir a gritos la representación teatral; me extraña que allí no hubiera conmigo un testigo para narrarlo al menos ese día; me pregunté ¿porqué este derroche de glamour? monjes en sus atuendos morados repartiendo alas para los pequeños ángeles, militares con rostro pálido, velos blancos, seres misteriosos que habitan en los árboles o son sostenidos por cuerdas como flotando, mujeres hermosas deambulando por los jardines perfectos con sus encajes entre niños de mejillas rosadas y sombrillas chinas o murmullos que te persiguen entre las paredes de la casa. Recordaba en soledad mi primer amor y pensé, aunque ya no estamos juntos me hubiera gustado que nuestra vida fuera así, llena de música y derroches como la casa tomada por velos y formas de mujeres de azules ojos profundos. Decidí entrar Giullietta entre tus pasadizos donde te encontré amada por los fantasmas, me llevaste de la mano, para entender el valor del brillo de un largo tacón blanco que camina sobre el césped, pleno de verde a la luz de la mañana soleada. Aunque el amor te ha dejado y tu padre loco de remate se ha ido para siempre en su avioneta movida por pedales o un su destartalada carreta, me he quedado recostado en un árbol del jardín frente a tu casa a mirarte, a ver cómo te despides con un gesto de inquietud, y entras nuevamente por el blanco portal a tu bosque infinito que es el lugar donde en verdad perteneces. Te he visto llorar Giullieta y tratar de salvar tu amor de mujer, conversar animada con las muchachas sonrientes y semidesnudas de esta casa tomada de espantos felices. Ellas, sentadas en sus sillas de jardín lucen sombreros adornados con flores que parecen grandes pájaros de colores. Un aire de fiesta inunda este lugar, una melancólica música de circo que me hace saltar el corazón, ya no me iré, no puedo vivir sin ti.


RAFAEL URREA SOTO

Del libro ZINETICA Intervenciones literarias sobre películas clásicas. 

 

 

 

 

 

el gato naranja - summa de poesía contemporánea

POR UNA FOTO DE HARRY LANGDON



Harry Langdon, Actor y Director.

Por una foto de Harry Langdon amor, nuestros destinos se unieron.
Tú fuiste al cine club una noche de lluvia y esperaste que RAN sucediera durante sus largas tres horas. Y mientras transcurrían esas batallas, donde el gran padre estaría a punto de ser quemado, y veíamos los caballos bajando por la montaña, a los guerreros con sus coloridos estandartes, banderas rojas en la espalda y la tarde al fondo; mientras escuchábamos esos tonos del western que le fascinaban a Akira Kurosawa interpretado en una lenta cuerda oriental.
Yo guardaba con recelo entre un librito esta foto amarilla herencia de un amigo cine-clubista de los 70s. Desprevenido la pegué en mi pared una noche cualquiera. El hombre del sombrero se metió entre mis cosas, aparece y desaparece como una fantasmagoría.

¡Que destino loco! Harry Langdon está salvado, aún terco y mudo sigue pegado en mi pared.

                                   Para Irene Giraldo




RAFAEL URREA SOTO
Del libro inédito ZINETICA Intervenciones literarias sobre películas clásicas.

el gato naranja - summa de poesía contemporánea

- Fundada en 1992  Año  18  Primera edición digital  - Enero 1 de 2011  Nro. 1 - Enero

Desde 1992 el gato naranja ha publicado más de 130 poetas Iberoamericanos en ediciones y reediciones ilustradas con portadas e ilustraciones de reconocidos artistas plásticos como David Manzur, Diego Pombo, Eva Clarens, Fernando Fernández, César Alvarán, Clemencia Pinzón. Ensayos, traducciones y presentaciones de libros. A partir de hoy podremos disfrutar de una edición mensual, donde incluiremos material inédito especial. 


Espere en febrero: 
  • Agenda del Invisible. / EN EN DICIEMBRE DE 2011 Se llevará a cabo el rodaje de LA CARAVANA DE GARDEL Dirigida por Carlos Palau  Guión Basado en la novela LA CARAVANA DE GARDEL de Fernando Cruz Kronfly. La películase rodará en El Valle del Cauca, Antioquia, Caldas y Quindío. 
  • Agenda del Invisible. Desde Noviembre de 2009 se lleva a cabo el rodaje de la película FABULA DE UNA CONSPIRACION dirigida por Carlos Varela, la película se graba en hd en las ciudades de Cali y Medellín.
  • Espere en Febrero. Un cuento inédito del poeta de Calarcá, Colombia MAURICIO TRUJILLO probado en teatros,universidades, parques y plazas, CACHIPORRO.
  • Nuevas entradas. Ensayo sobre el libro de poesía PAIS DE CINTAS ROJAS por uno de los fundadores de la facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia JAIME EDUARDO JARAMILLO.
el gato naranja  - summa de poesía contemporánea
Director:  Rafael Urrea Soto   
Comité editorial: Mauricio Trujillo, Andrés Quintero, Jaime Eduardo Jaramillo, Edgar Gonzalez, Carlos Mario Uribe, Raul Gonzalez, Juan Diego Velásquez,Víctor Gaviria, John Henry Orozco y Fernando Cuartas.





ANTOINE DOINEL

CORRE ENTRE LAS PLAZAS PARISINAS



 Fotograma de la película "los 400 golpes" de Jean Francoise Trufaut 1959

                  -      ANTOINE DOINEL:

Descubrí en un texto de Honoré de Balzac a Arquímedes:  ¡Eureka, lo encontré".

Esta vez mi maestro me ha castigado, me acusa de plagiar a Balzac.

Mi madre rubia me reprende, me mira con sus grandes ojos, es feliz al lado de un hombre que no es mi padre.

Yo me quedo en silencio, paso sin prisa hoja por hoja,veo el mundo a través de los libros.

Esta semana no voy a clase, salgo a la calle, a correr por entre la gente,
frente a los grandes templos, plazuelas y escalinatas ilusionado en que otro día podré estar más tiempo con mi madre.

Tengo al rincón de mi cuarto un altar con una vela encendida para Balzac, este altar  de vivas llamas,  las del asombro, ¿Podrán hacer ver al maestro su error? - ¡Eureka, lo encontré!.

En la calle, con mi mejor amigo, voy a los juegos mecánicos, robamos una foto del cinema, vemos una película, voy por la calle con mi amigo,  la calle llena de solitarios, de sombras.

He tomado el sombrero del amante de mi madre, me cae sobre la cabeza como un disfraz de gánster, puedo ocultar con este rostro el delito literario.

Hoy robaré bajo las sombras, una máquina de escribir...
La esperan los ladronzuelos de una esquina cualquiera...

Aquí la primera bofetada, mis ojos aún asombrados.

En la correccional sólo aprendí de despedidas...

Aquí la nota. - Desde eso soy un niño hombre, escapo y corro sin descanso, he deseado el mar siempre, nunca he visto el final, el límite, el mar...

Aquí mi rostro se quedó detenido en el tiempo, el sonido de las olas al fondo.

El mar que nadie puede ver en mis ojos y que yo puedo ver para siempre.  Libertad.



RAFAEL URREA SOTO
Del libro ZINETICA Intervenciones literarias sobre películas clásicas.

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