5/8/13

el gato naranja - noticiero poético para américa latina


JUAN CALZADILLA
poemas del autor de 
OH SMOG y UNA CASCARA DE CIERTO ESPESOR




Del recordado autor del libro de poesía OH SMOG, JUAN CALZADILLA presentamos una selección especial que nos comparte Larry Mejía, quien prepara una antología del maestro próxima a publicarse. 

JUAN CALZADILLA es uno  de los más reconocidos poetas latinoamericanos.



JUAN CALZADILLA, Fotografía Entique Hernandez de Jesús.



El habla de los perros


Habla condensada la del perro.
Apenas gruñe y ya da por enteradas
todas sus intenciones.
No necesita de muchas palabras,
como el poema.
Su gesto inamistoso
resume todo lo que sus ladridos
podrían decirnos si procediera
rápidamente a mordernos.

Después de todo
el mordisco es la verificación objetiva
de su modo metafórico
de hablar entre dientes.



De buena fuente

No deberíamos avergonzarnos porque se nos considere
miembros de la fauna, puesto que de cierto pertenecemos
al reino animal. La pertenencia a la humanidad luce
un tanto remota. Pareciera una meta para cuyo logro no
se han llenado todos los trámites.
Aún no nos hemos bajado enteramente de las matas.

—Señores, paciencia, hay que esperar. Esa es la única
noticia que les tengo.


Hábitos


De niño adquirí el hábito de arrastrar los pies. Inclinación
un tanto morbosa que pronto se apoderó de todo mis ser.
Se trata, me dije, de la vía más rápida
para llegar a ser un ofidio.
En consecuencia, mis amigos, si tenían que hablarme, debían 
convencerse de que mi cuerpo estaba en algún lado.
Tarde o temprano volverás a tu primer estado.
Sueño o enfermedad. Resígnate.
Dicho esto, se protegen contra la mordedura de culebra.
El cuerpo sabe adaptarse siempre a las condiciones del
suelo. La piel forma valles y cordilleras que se trasladan
de un punto a otro como la onda fija, aparentemente
sin que nada varíe.
El movimiento de las patas es alterno; de dos en dos
ellas obedecen al cuerpo sin dilatación, se diría que
de un modo mecánico. ¿Cómo regresar?
Esa es la cuestión,
puesto que la dificultad se erige en absurdo, se petrifica
en la marcha de la escama que repta. Todo el mal consiste
en haber residido en un mismo cuerpo siempre.



Larry Mejía y Juan Calzadilla en Caracas.



Del tiempo como metáfora


No puedo imaginar el tiempo,
ni el tuyo ni el mío.
Mucho menos podría definirlo
para adecuarlo a una situación
que entretanto ya habrá pasado.
Basta de pedirme que dé la cara
a fin de que la gente sepa a qué atenerse
respecto a lo que soy o no soy.
Basta de corporizarme
en cuanta ocasión se presenta
con la consabida frase:
“soy fulanito de tal”
para que obviamente el otro
pueda formarse su opinión:
“Sí, es un bípedo, vale decir, un animal”.
Sólo si trato de definirme
creo poder encerrar el tiempo
en mi idea de la medida del tiempo.
Vana ilusión. Con eso únicamente
estaré construyendo una frase.
Pero si ensayo vivir a tiempo
entonces ¿qué sentido tiene
ocuparme de la definición?


Si yo ladrara


Si yo ladrara, no lo haría en rebaño
ni por una causa perdida
como correr detrás de una putica perra
en medio del maratón de perros.
Si yo ladrara, me gustaría
que mi ladrido se comportara decentemente
y que no desentonara igual
que lo hace el alarido que una perra pega

cuando es montada por un perro. Si yo ladrara,
no lo haría en plena calle, delante del público,
para que se viera que no estoy
interesado en volverme centro de la atención
cuando en realidad es eso
                                   justamente lo que quiero.




Laberinto sin puertas

Terminas escondiéndote. No tienes otra salida. Incluso cuando te muestras públicamente, te escondes. La realidad misma, como un tabique, es un pretexto para esconderte. Si callas, te ocultas; si hablas, te sitúas detrás de las palabras para que no te vean. Cualquier movimiento de tus labios, por pequeño que sea, es una manifestación de tu silencio y del hecho de saber que, hagas lo que hagas, te ocultas.


La tarea I


Y el día de mañana también será temprano
Y el día más lejano quizás demasiado pronto
    para saber que la tarea habrá de ser
    emprendida algún día
Un día ni pronto ni lejano
Pero quizás algún día



La tarea II


        La tarea ha de ser pura y simple
No consistirá en comenzarla o en concluirla
      En producir bienes ni en encarnar
        la memoria impresa del tiempo
      No tendrá por qué ser definida.
            Puesto que ella misma será
                      su definición




El cuerpo


En algún momento tu sabiduría
es compacta como el silencio de las palabras.
Sabiduría comprobada por los ojos
pero también por mis manos.



La espera es redonda


Como ya nada espero
sino a mí mismo
la espera ay ha pasado a ser
el objeto mismo de la espera
Un objeto cojo verdaderamente
y desatendido por los otros.
que a la vez sólo por ellos mismos esperan
Cada minuto que pasa
repite de arriba a abajo
el sonido del minuto siguiente
Y esos minutos que
dándose caza
uno tras otro
extenuados se atrapan
son el marco redondo
de la espera
en que mi espera
espera por mí



***

Me digo: si te hubieses olvidado de ti
dejándote en casa,
hubieras advertido que quien huye es otro.
El que te despobló.
El primero, el precipitado.
El libre de pasado.
El liviano de cuerpo,
el que creías ser tú.



El que ve poco y el que oye mal


El que ve poco ve siempre muy poco, el que oye mal
oye siempre demasiado (Nietzsche).

Sin embargo, por un fenómeno de compensación, hay los que
viendo poco, y a causa de esto, oyen más de lo normal
y los que, por una inversión natural del instinto de conservación,
han avivado en extremo su facultad
de ver hasta el más mínimo detalle de las cosas que arman
mucho ruido pero cuyo sentido no perciben.




Complementarios


Ya que la demencia se encuentra enfrentada
a su complementaria la cordura,
¡cuán provechoso sería que ambos estados
se exaltaran mutuamente, sin mezclarse
como los colores complementarios!


El gusto de la poesía


Nadie puede dudar de este poema que escribo para
borrar el de ayer (P. Eluard).

Lo malo es que tampoco puede dudarse de que,
dado el poco aprecio que siente por la poesía actual,
nuestra época ya se ocupó de borrar también el que
escribiste hoy.



Ciclos


La palabra ha llegado a su madurez
Ahora mismo comienza a envejecer
Para ella ya pasó el tiempo de cosecha
Pronto será incapaz de valerse de sus manos
Y aun menos de su cabecita estrujada por el tiempo
La declararán inválida. No podrá ir más
a los consejos de familia ni decidirá por sí sola
los pasos que habrá de dar para recuperar
la salud en este siglo de manos. Mientras
habla necesita que le sostengan la voz. Querrá
al menos que la saquen a pasear una vez al mes
Seguramente habrá enfermado porque ahora
la llamo y no responde
0 quizás sólo está haciéndose la muerta.


Una por Cioran


Amo más a un portero que se ahora
que a un poeta vivo (Cioran)

Pero ¿quién puede garantizar
Que ese portero no era un poeta?



JUAN CALZADILLA, JUAN MANUEL ROCA Y GUSTAVO PEREIRA
EN CARACAS. Foto Larry Mejía.



El sueño de la escritura


En la mitad de mi sueño llegué a pensar que la tinta
empleada para escribir era sangre. Pero lo escrito
resultaba (en el sueño) demasiado borroso, no ya para
descifrarlo, sino para saber si estaba escrito
con sangre.
En realidad,
la punción de la pluma en mi piel era la herida que
abría en la página en blanco.
En realidad,
la punción de la pluma en la página en blanco era la
herida que me abría en la piel.



Haikú a propósito del bautizo de un libro
de versos en una librería de Caracas


Los libros que
al vaso con whisky
Servían de pedestal.


El de la frase exquisita


El de la frase exquisita
ese no se hizo sospechoso.
El que optimizaba su tiempo.
El que reunía esplendores
en el tope de su discurso
como un ramo de laureles y rosas
y los dispersaba a su antojo, alegremente
para que todos le vieran
y hablaran de su buen ejemplo,
ese obtuvo la primera medalla
y fue el mejor poeta.


Juan Calzadilla (Altagracia de Orituco, 1931) Venezuela.

Poeta, pintor y crítico de arte venezolano. Estudió en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto Pedagógico Nacional. Es cofundador del grupo El techo de la ballena (1961) y de la revista Imagen (l984).  Ganador del Premio Nacional de Cultura de Venezuela 1996 Mención Artes plásticas.
Juan Calzadilla inicia su obra con Primeros poemas (1954), Noticias del alud (2009)  es su última publicación-. 

Obra poética: Primeros poemas (1954) Los herbarios rojos (1958) Dictado por la jauría (1962)

Malos modales (1965) Ciudadano sin fin (1969) Oh smog (1978) El ojo que pasa (1979)  Agendario (1988)  Antología paralela (1988) Minimales (1993) Principios de Urbanidad (1997) Corpolario (1998)  Diario sin sujeto (1999) Aforemas (2004) Libro de las poéticas (2006)  Vela de armas (2008)  Noticias del alud (2009)


el gato naranja

noticiero poético para américa latina

Sección zinética

Director:  Rafael Urrea Soto.  Comité editorial : Mauricio Trujillo,  Andrés Quintero, Víctor Gaviria, Juan Diego Velásquez Romero, Jandey Marcel Solviyerte,  Jaime Eduardo Jaramillo, Carlos Mario Uribe,  Edgar Gonzalez Quintero, Raúl González, John Henry Orozco, Héctor Jaime Carvajal, León Darío Gil, Fernando Cuartas, Ulises Giraldo y Mario Armando Valencia. 

Participan desde Buenos Aries (Argentina)  el poeta Juan Gómez,  desde La Paz Bolivia Carlos Idrobo,
desde Canadá  Carlos Calle Archila y desde Sidney (Australia) Carlos Cuéllar.


contactos
cdcine@yahoo.com
movielab_cdcine@hotmail.com

Publicado por PRENSAMOVIELAB / Encuéntrenos en Twítter como ZINETICA
Edición  : Agosto de 2013
 
el gato naranja  y la sección zinética, realizan ediciones especiales en la sección  de blogs de la web 
RED DE PRODUCTORES AUDIOVISUALES DE IBEROAMERICA.

7/7/13

el gato naranja - poética, literatura, zinética, crítica.



 (Breakfast poems)

MIS POEMAS DE DOMINGO



Por Rafael Urrea Soto 



UN DOMINGO

Como hormigas los atletas cruzan la avenida, yo me quedo mirando, pasan como río caudaloso, el reloj me apura, tengo una cita al otro lado.

Sin embargo rojos, violetas, naranjas hombrecitos, delgadas y fuertes mujeres, de trusas verde aguacate y negro, siguen pasando y yo pierdo un minuto. A veces siento que es tanta la espera,  parece que me voy a desesperar.

Veo hoy que es difícil cruzar la avenida. Iré por esta acera pacientemente, tal vez este río de domingo me haga entender, que estoy como congelado de soledad.


EL TIEMPO

En el diario dice lo mismo de los mismos
los arrepentidos de la muerte
venden sus votos al peor postor.

Los narcosólidos
se fortalecen frente a la opinión pública.

Los bólidos rodantes
es decir
quienes esquilman los fondos públicos
ni los vimos.

Delitos alternos, cavernas de la justicia,
donde no hay idioma humano que entienda.


Pasando el dial, me vino la idea
de que es tan aburrida y predecible la realidad
que voy a escribir poemas con retazos del zapping

Ahí sí no respondo en mis zapping poems aparecerán masacres,
desapariciones, rosados momentos, motosierras, restos de los que no quieres ver

 y todo lo que no quieras escuchar, o tal vez, una palomita blanca.

Tal vez esté tan fresca que cruce por la
pantalla.

¿Pero qué haremos mañana si se acaba la guerra?

Los titulares ya no podrán titular, y tendrán que hablar de Lady Gaga
o los conciertos de los 60s que están de moda todavía, que vuelven Los Terrícolas,
o cosas de esas, las encuestas perderán su tiempo queriendo saber quién es el presidente,

 pues la tendencia será avasallante, tal vez todos quieran que las cosas vuelvan a la normalidad.

Y si hay paz para qué el Policía del parque, y para qué la caleta del carrito viejo de mi amigo, si ya no tendrás nada que encaletar.

Y si ese día llega, - legal

Bueno para no hacer esperar tanto
a mis estimados lectores de poemas al desayuno, 

les presento mi primer cadáver exquisito zapping poem 
que espero sea del gusto de la ocurrencia.





/EL PAJARO LOCO


/Gire la boquilla para limpiar como abanico,
/en 89 están dando Ran de Kurosawa
/Perú 2034001
/en vídeo Mariano Rajoy y Zapatero ( Qué porquería)
/Y las Tías en Súper Plan de San Fermines
/Jm 50.000
/sólo moda
/Aparece Iván Cepeda en medios hablando de la crisis en el Catatumbo
/en tbs un hombre salta ridículamente,
/claro open colombia
/aquí también venden rejuvecimiento
/un concierto de piano en el bosque
/ Dw está mejor
/Regresamos

Sin duda mis Breakfast poems son una herramienta eficaz
¡ahora te canto amor y ya no tengo tanto ánimo!








¿Dónde estás? Liz, estás aquí...

Jugando en la escuela, Liz trajo un cuaderno y me dijo que había escrito un poema. El poema hablaba de las estrellas que estaban tiradas en el patio. Teníamos 6 años cada uno, le dije: ¿Puedo ir contigo a conocer las estrellas?, Liz me cogió de la mano, su rostro brillaba. Feliz iba con ella a comprobar la maravilla. Cuando salimos al patio Liz me mostró que en el patio no sólo estaban las estrellas sino que cabía todo el cielo, y la luz de la mañana radiante. La arena era luz y estrellas en el patio de la escuela.
¿Sabes Liz, recuerdas cuando te dije?, yo también quiero escribir un poema, tu me hablaste de magia y otras presencias maravillosas donde se resume el encanto de no saberlo todo.




Rafael Urrea Soto. Autor de Palabras grises y otras cenizas 1990 Emperador Invisible poemas al señor de Tlaxcoco 2000 
Pais de cintas rojas 2004   / Carteles de Tadanori Yokoo.


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19/6/13

el gato naranja - noticiero poético para américa latina -zinética, fantasmacopio y summa de poesía contemporánea

DE ANDRES UPEGUI, CRITICO DE CINE.

TRES PELICULAS CARIBES

en el 53º Festival Internacional de Cine de Cartagena



El pasado 53º  Festival Internacional de Cine de Cartagena (un festival que ha recuperado su importancia y prestigio), tuvo como hecho sobresaliente, pero poco advertido,  el estreno de tres películas típicamente regionales de la costa Caribe, todas ellas nacidas del seno del programa de Cine y Audiovisuales de la Universidad del Magdalena: “El Viaje del Acordeón” de Rey Sagbini y Andrew Tucker, “El Faro” de Pacho Bottia  y “Edificio Royal” de Iván Wild.

Podemos decir que a esta altura del siglo XXI, se pueden percibir tres tendencias estéticas, más o menos definidas, en el cine colombiano: por un parte, un cine que pretende competir, de igual a igual, utilizando los mismos esquemas estéticos, con el cine comercial de consumo masivo, controlado por las grandes multinacionales del entretenimiento. “El Cartel de los sapos” puede ser un buen ejemplo reciente de esta tendencia. Por otro lado, un cine de comedia fácil, cuyos parámetros estéticos son traídos de la televisión y cuyo éxito comercial ha sido innegable. El ejemplo más representativo es la serie de “El Paseo I y II”. Por último, tenemos un cine local, regional, que al contrario del anterior, su éxito se finca más allá de lo comercial, en la búsqueda de una  imagen más realista, verdadera y auténtica.

En realidad, también se podría afirmar, que estas tendencias no son sólo propias del cine colombiano, sino del cine mundial. Aunque habría que añadir una más, la de un cine nacido en los sectores hiper-civilizados, donde ya se han perdido por completo todos los lazos y vestigios propio de la cultura y en el cual prima una actitud manierista, decadente e intelectualista, sin ninguna referencia a la realidad propia, regional o local. Hablo por ejemplo de las películas ganadoras precisamente de este mismo 53º Festival de Cartagena: “Blancanieves” de Pablo Berger o “Tabu” de Miguel Gomes. En “Blancanieves”, por ejemplo, todo es artificial, pose intelectual o esteticista, que no deja translucir ninguna raigambre cultural, sobre todo los propios de una región que fue tradicionalmente tan rica en este aspecto como el sur de España. Se recurre a fabulas y relatos ya manidos como el cuento de los hermanos Grimm, se pretende rescatar una estética cinematográfica que a esta hora es ya prácticamente imposible que funcione como la del cine mudo y a una puesta en escena y a una dirección artística propia del cine publicitario más refinado y engañoso.

En este contexto, por tanto, el primer rasgo que salta a la vista en estas tres películas “costeñas” es su arraigo en los valores y las formas de vida propias de la cultura de la costa caribe colombiana. En ellas se manifiesta un fuerte carácter regional que no esconden en su propuesta estética su manera Caribe de entender el mundo y no buscan ocultarlo, avergonzadas, con fórmulas y clichés propios del cine comercial y cosmopolita o con disfraces intelectualista o esteticistas. El sabor, el color, el tono, y hasta el olor de estas películas es típicamente “costeño”.

1. “El Viaje del Acordeón” de Rey Sagbini y Andrew Tucker



Si lugar a dudas la música vallenata es un producto artístico propio de la cultura caribe colombiana, nacida en el seno de un mundo rural, agrario, ganadero, semianalfabeta, de transmisión exclusivamente oral y empírica, con una valiosísima y profundísima  raigambre cultural. Dice de manera certera la conocida enciclopedia virtual Wikipedia:
 “Ni la épica medieval francesa ni la alemana perduran de forma oral ni poseen la vitalidad de la épica medieval española; fragmentos de los cantares de gesta españoles se recitan todavía en pueblos de España y América Latina, transmitidos de padres a hijos de forma oral: es el llamado Romancero viejo, y la temática medieval de los cantares de gesta continuó siendo motivo de inspiración para el teatro clásico en el Siglo de Oro. Los cantos de vaquería con que los peones de las grandes haciendas acompañaban sus jornadas vespertinas para recoger y encerrar el ganado, fueron la base de lo que más tarde se convertiría en las historias cantadas que derivaron en las canciones vallenatas.”
Por otra parte, como se sabe, en sus inicios estos cantares de juglería vallenatos fueron exclusivamente vocales, luego empezaron acompañarse de guitarra y finalmente se le unieron la guacharaca y la caja. Pero, más tarde aún, por vías desconocidas que se remontan a la leyenda, llegó ese instrumento extraño a la matriz cultural hispánica y que remplazaría a la guitarra: el acordeón alemán.

En realidad las ciencias histórica y antropológica tienen sus límites, llegan hasta ciertos puntos donde ya no le es posible saber con certeza real el origen de ciertos fenómenos. Es ahí cuando interviene el mito y la leyenda, para explicar aquello que la ciencia no alcanza a explicar. Nos dicen entonces, al iniciarse “El Viaje del Acordeón”, que un buque con un cargamento de acordones venidos de Alemania y con destino de la Argentina, naufraga frente a la costas de la Guajira colombiana. Unos pescadores sacan con sus redes este extraño objeto y terminan por darle el uso adecuado en la ya tradicional música vallenata. Sin embargo, este origen legendario no es sino el pretexto para introducirnos la verdadera temática del film: el viaje, los triunfos y los fracasos que hacen la vida de cualquiera.

Toda obra de arte que recurre al viaje como forma del relato, fascina porque la vida misma tiene la estructura del viaje, un viaje cuyos episodios más definitivos son los triunfos y los fracasos. “El Viaje del Acordeón” es una película de una sencillez e ingenuidad que asombra por su carga poética sobre este oscilar entre los unos y los otros, en este caso los de los tres típicos intérpretes de la música vallenata: un “guacharachero”, un “cajero” y un “acordeonero”.

Manuel Vega, acompañado de sus dos amigos, ha fracasado por tres años consecutivos en lograr el primer puesto como mejor intérprete del acordeón en el célebre Festival de la leyenda Vallenata en Valledupar. Sin embargo una sorpresiva carta llega desde Alemania invitándolos a conocer la célebre fábrica de acordeones vallenatos Hohner. Este viaje de regreso del acordeón a su cuna, se convierte en el triunfo que recompensa las derrotas de estos tres juglares. El fascinante viaje a la hiper-desarrollada y fría Alemania actual está lleno de una cautivadora poesía.  Solo voy a mencionar una escena, entre muchas otras, en donde los tres juglares rinden homenaje a Mathias Hohner en su tumba, interpretando un nostálgico canto en el que resuenan dejos de los antiguos cantos de vaquería.  

En medio de la nieve, para él hasta ese momento desconocida, Jairo Suarez, el cajista, sentencia lo que podríamos considera la síntesis poética de “El Viaje del Acordeón”: "Ahora me doy cuenta lo que Dios nos tiene deparado a cada uno de nosotros sobre la faz de tierra. Gracias Dios mío". Entre miles de derrotas y adversidades, este bello filme nos quiere recordar que la Providencia Divina, siempre nos guarda algún momento, así sea mínimo, de triunfo y satisfacción en el viaje por la vida.


2. “El Faro” de Pacho Bottia




El faro es una metáfora de la luz que indica el camino, de la orientación, del guía, del encuentro del puerto seguro. En el viaje por la vida son necesarios faros que nos orienten, nos guíen y nos sirvan de indicación para encontrar la ruta certera.  

En “El Faro” de Pacho Bottia, Genaro y Ofelia están perdidos, desorientados: aquel huye desesperadamente de la milicia, como un “remiso”, ésta cree que su salvación está en volver a encontrar a su madre adoptiva en España. Huyen de sus raíces, de su cultura. En este mar de confusiones naufragan y caen en el morro del viejo faro de Santa Marta. Allí encuentran al anciano guardafaro Angel, quien sabe que morirá pronto, pero a partir de una lenta y morosa relación con Genaro en la que ambos se ven, como en un espejo, reflejados el uno en el otro, el joven ve en la vida del viejo el faro, la imagen, la dirección que podrá definitivamente tomar la suya. De Ofelia no sabremos cuál será su destino final. Quizás ella también repetirá la historia de la vieja Dolores, la mujer de Angel, reflejándose como en otro espejo. 

Además este espejismo de identidades reflejadas está atravesado por la referencia política. Angel, antes de morir, le ha dejado como su legado a Genaro un viejo cañón de la época colonial. Sin embargo el alcalde y el senador locales disponen de este patrimonio cultural público como de un bien privado. Por enésima vez el hombre público dispone del bien común y de la fuerza pública como si fuera su propio peculio y su ejército privado. Al fin Genaro hará justicia y salvará el cañón escondiéndolo en el fondo del mar. Este cañón es otra metáfora del honor y la dignidad del guardafaro: del viejo Angel y del nuevo Genaro.

Como en el viejo refrán, esta película, en el tono menor de un adagio, con una luz diáfana y clara, con el ritmo moroso de la vida campesina y caribe, nos muestra que “lo mismo es aquí que allá” y que después de dar muchas vueltas es allí donde nacemos, donde está nuestro destino y que toda fuga no es sino un espejismo, un escape de aquel misterio del que nos es imposible escapar: el misterio de nosotros mismos.

3. “Edificio Royal” de Iván Wild


Hemos dicho que el éxito de público y por ende comercial del cine colombiano, desde siempre, ha estado en el recurso de la comedia fácil. Una comedia complaciente, previsible, con todos los clichés previamente desarrollados en la televisión. Ahora bien, el problema de este tipo de cine no radica en el género y sería un grave  error creer que la comedia es inferior a la tragedia o al drama. El problema radica en que es una comedia local, que no trasciende el límite de propio, de lo familiar, de lo nacional. Una película como “El Paseo”, para poner un ejemplo reciente, sólo puede tener éxito en Colombia o con publico colombiano, por la sencilla razón que sólo los colombianos la entienden y le encuentran gracia. Esta película es como cuando el tío chistoso repite, una y otra vez, las mismas anécdotas que sólo son chistosas para los miembros de la familia, pero que para un observador ajeno al grupo familiar son simples anécdotas sin ninguna gracia. Es pues lo provincial en el sentido peyorativo de la palabra.
          
Lo interesante de una película como “Edificio Royal” del Iván Wild es que partiendo de los mismos presupuestos de género, con actores también de la televisión  e incluso con situaciones y anécdotas locales (la transmisión del partido de futbol, por ejemplo) toma una dirección radicalmente diferente. “Edificio Royal” apuesta por uno de los géneros más difíciles y complicados en cualquier arte, el de la comedia negra. El humor negro, la risa macabra, tienen una antiquísima raigambre cultural, desde Aristófanes y Petronio, pasando por la picaresca española, hasta Jonathan Swift y Alfred Jarry y en el cine ha tenido geniales cultores como Luis Buñuel, Marco Ferreri, Robert Altman, los hermanos Cohen, Woody Allen, entre muchos otros. Se puede decir que la comedia negra es una falsa comedia, porque en realidad detrás de la carcajada se esconde el drama y sobretodo el mayor de los dramas: la muerte. El humor negro es, en último término, reírse de lo menos risible, de la tragedia humana, de la muerte. La comedia negra es una tragedia disfrazada de risa, son las lágrimas del payaso.

A través de una construcción “coral” (no hay protagonistas ni personajes secundarios, todos son, al mismo tiempo, principales y secundarios)  y a través de la unidad de tiempo (un cálido domingo barranquillero) y de espacio (el mismo Edificio Royal) Wild nos pone a reír del drama de unos personajes igualmente mezquinos a los de la comedia fácil, pero aquí son mostrados, gracias a una certera dirección, como lo que realmente son: vidas anodinas, mezquinas, aburridas, llenas de celos, chismes, incertidumbres, agüeros, rencores y mediocridad.

El relato está armado con tres historias paralelas: La primera es la de una pareja de ancianos con el drama de su muerte cercana, de la enfermedad de Alzeimer del viejo y de la frustración de no haber tenido hijos. La manera macabra y desesperada que encuentra la vieja para sanar esta frustración es aprovecharse de la enfermedad de su marido y hacerle creer que las fotografías de su ídolo televisivo, el actor Tom Cruise, es el hijo que nunca tuvieron. Es tremendamente dramática la risa que nos produce este engaño que en últimas consuela y alivia por momentos la vida miserable y aburrida de estos dos ancianos.

El segundo relato es el de una pareja más joven: él tiene el extraño oficio de embalsamador de cadáveres y ella es una mujer supersticiosa que remedia su triste condición de ama de casa con los horóscopos, el tarot, los programas de televisión sobre la adivinación del destino y de la suerte, etc. Sin embargo, la situación macabra de esta pareja es en realidad circunstancial, pues por tratarse de un domingo, el embalsamador se ve obligado a llevar a su apartamento el cadáver de un hombre que ese día no fueron a reclamarle. Al final aparecerá su dueño, una mujer quien siempre odió a su marido pues la hizo infeliz. Sin embargo, esta historia terminará también por volverse una metáfora del futuro que les deparará la vida al embalsamador de cadáveres y a su esposa agorera.  

Finalmente, está la historia del portero y la propietaria del edifico. Debido al mal estado de la edificación y a la presencia de una plaga de cucarachas, el portero recibe la visita de un inspector de salubridad que se mata durante su inspección porque el mal estado de las escalas del sótano no resisten con su peso. Esta muerte accidental es la que da inicio al drama en la negra conciencia del portero, porque este temiendo que lo puedan acusar de asesinato decide ocultar el cadáver descuartizándolo con una motosierra. Este episodio se vuelve una metáfora negra de Colombia, de su violencia, de su sentido de culpabilidad, de su rencor y resentimiento. Por último, la dueña del Edificio (tal vez el personaje menos desarrollado del filme) es un persona preocupada por el envejecimiento de su cuerpo y oficia de pitonisa leyéndole las cartas del tarot a su vecina. Al final nos quedaremos sin saber con certeza quién es este extraño personaje, ¿un travesti o una mujer que ha perdido su cabellera? Es que la ambigüedad, la indefinición, el misterio, también hacen parte del drama humano, de la soledad y de la muerte, cubiertos, en este filme, del agridulce sabor que produce la risa macabra.

El cine es una de las artes más paradójicas. Desde sus inicios, la imagen audiovisual en general, ha sido, sin lugar a dudas, una de las mayores enemigas de las culturas. El cine primero, y luego la televisión y la imagen digital, han sido las puntas de lanza del proceso llamado de “globalización”, proceso que ha tenido como su característica más definitiva la destrucción de las culturas locales (¿pleonasmo?) y su remplazo por una “cultura” de masas, única, homogénea, global, arraigada en el más descarnado ideal consumista y hedonista. Sin embargo, paradójicamente también, en los últimos años, el cine (cierto cine por supuesto) ha pasado a ser un bastión de defensa y resistencia cultural, porque ha permitido que las culturas regionales se expresen y afirmen sus valores ante la realidad de su extinción por esa aplanadora avasalladora de la “monocultura” o civilización de masas. Los llamados antes cines del “Tercer mundo” son ahora cines regionales y locales, que han logrado salir de su “enfermedad infantil del izquierdismo” y han pasado a ser cines con cierta  madurez  estética, gracias su propuesta localista, a sus contenidos particularísimos y como especies en vías de extinción, buscan el apoyo “ecológico” que les permita sobrevivir. Películas marginales y más bien desconocidas en el circuito comercial, nacidas, muchas de ellas del seno de las nuevas escuelas de cine, son esos fenómenos que hemos calificado de paradójicos: por una parte, se apoyan en los adelantos tecnológicos, en el abaratamiento de los costos, en la facilidad de movimientos, de distribución y de exhibición alternativa que permite la nueva imagen digital, pero, por otra parte, sus contenidos buscan reivindicar una imagen anti-global de resistencia cultural y sorprenden por su frescura, su verdad y su  realismo. Este es el caso de estas tres películas Caribes.

Andrés Upegui Jiménez






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Edición  : Junio - Julio de 2013



 

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